23 marzo 2009

Zapatero, especialista en retiradas, con la ayuda de Chacón


El ejecutivo socialista -PSOE- huye para evitar cumplir con sus responsabilidades.


Al año de decidir que el Gobierno no reconocería la independencia de Kosovo, la ministra Chacón se atreve a anunciar que "ya es hora de que las tropas vuelvan a casa". Ha tardado más de un año en ajustar la diplomacia a la milicia, pero podía muy bien no haberlo hecho. La pregunta, pues, es ¿por qué ahora? Y dado que todo lo que tiene que ver con acción exterior y de seguridad el Gobierno lo entiende en clave puramente doméstica, ¿qué rédito piensa sacar con su decisión?

Chacón, España no está allí aisladamente, sino integrada en una fuerza multinacional que responde a objetivos colectivos, no nacionales.

Este es un Ejecutivo socialista -PSOE- que huye y que evita cumplir con sus responsabilidades. Lo hizo en Irak, lo ha venido haciendo en Afganistán, con sus múltiples limitaciones al empleo de las fuerzas, y lo hace, sin explicaciones ni venir a cuento en Kovoso. Aún peor, lo hace a una semana vista de la cumbre que celebrará los 60 años de existencia de la Alianza Atlántica. Bonita forma de acudir a la misma. ¿Será que Zapatero está enfadado con Obama porque no quiere venir a España y lo paga con la OTAN?.

La forma de retirar las tropas españolas de Kosovo -como la de Irak- es una muestra más de irresponsabilidad. No es serio que se actúe con esa ligereza en algo ligado con la vida de nuestros soldados. Es más que probable que los líderes políticos no conozcan las verdaderas motivaciones de la presencia militar española en las misiones en el extranjero y ese es el mayor peligro que corren nuestros soldados. El pueblo español debe concienciarse de los problemas que le afectan, entre ellos su Presidente del Gobierno, José Luís Rodriguez Zapatero.

La ruptura de la solidaridad de hecho con la inmensa mayoría de nuestros socios y aliados se palió con la más espléndida incoherencia: Nuestras tropas se quedaban para proteger la supuesta ilegalidad que acababa de cometerse.

Por una vez el desconcierto nacional es fiel trasunto del internacional. Todo el mundo se ha quedado pasmado y descontento. Pero los españoles deberíamos estar ante todo intrigados. ¿Será posible que quien nos gobierna sea incapaz de analizar las consecuencias de sus actos antes de tomar una decisión de estado? O si lo hizo ¿se equivocó o no en sus cálculos? En algunos sí, en todo caso, pues no es posible que pretendiera tal unanimidad reprobatoria. ¿Con qué cara se va a presentar el próximo tres en la cumbre de OTAN en Estrasburgo? ¿Mareará sus papeles en una gran mesa vacía mientras sus colegas hacen corrillos alrededor? ¿Es un mérito para que el Grupo de los Veinte se amplíe a veintiuno? Lo que retira de los Balcanes ¿lo va a enviar a Afganistán, para complacer a Obama? Pero otros europeos tendrán que rellenar nuestro hueco en el momento que el presidente americano les presiona para que atiendan a las apremiantes necesidades del lejano país islámico. ¿Acaso es que Zapatero sigue pensando que el mayor interés de estar en OTAN es boicotearla desde dentro? ¿Cuál será el precio del abrazo de Obama que tanto anhela?

Desesperamos de conseguir explicaciones creíbles, pero el tiempo nos dará algunas respuestas.