22 octubre 2007

Cataluña vive una crisis profunda de valores

El Vicepresidente de la Generalitat, JOSE LUÍS Carod Rovira, ha vuelto a arrastrar el nombre de Cataluña por los lodos del ridículo y el paletismo más ramplón.

Cataluña vive una crisis profunda de valores. Además del claro gesto de deslealtad hacia el Gobierno de España que supone pretender ir por su cuenta a la Bienal rompiendo de nueve el principio de unidad de acción exterior que inspira a todo país serio y desarrollado, lo que de esta historieta me parece más irritante para los catalanes es que el error flagrante de una autoridad no tenga consecuencias políticas de ningún tipo. Eso es como decir que a los catalanes nos da igual que nuestras autoridades cometan errores que afectan al buena imagen de Cataluña en España y el Exterior y que socavan nuestros intereses.
Precisamente aquellos que dicen sentir un amor insuperable por el país son los que luego lo emponzoñan con sus errores. Como en otros órdenes de la vida, hay amores que matan! Cataluña está disolviendo el principio de responsabilidad y se está cargando los mejores perfiles de lo que Cataluña siempre había representado en España y en el mundo. Este relativismo sobre lo que suponían nuestros mejores valores así como del ejercicio del poder chapucero nos aleja de Europa y nos acerca a un plano más propio de país subdesarrollado.
Si algunos representantes son incapaces de representar dignamente deberíamos extraer alguna conclusión ¿Qué ejemplo dan estas autoridades a los ciudadanos si ellos son incapaces de asumir las responsabilidades de sus propios actos? En la empresa privada se exige siempre un mínimo de responsabilidad o accountability así como de RSC (responsabilidad Social Corporativa) para medir la calidad de la empresa y sus directivos.

En la política catalana esos conceptos de responsabilidad han saltado por los aires precisamente en nombre de Cataluña. Flaco favor a nostra terra le están haciendo los que dicen sentirla tan hondo.

El otro día leí que unos "Patriotas catalanes" habían tumbado el último toro de Osborne que quedaba en Cataluña. La mole de 14 metros estaba ubicada en el término municipal de El Bruc y los aguerridos 'guerrilleros' pertenecían a un esperpéntico grupo autodenominado "Bandera Catalana".

No pienso deleitarme con descalificativos para semejantes 'defensores de la patria catalana' pero si me voy a a permitir recordarles que el toro de Osborne fue indultado por el último Gobierno de Felipe González a instancias de un grupo de diseñadores e intelectuales catalanes que veían en la figura del toro un genial acierto del diseño español. Recuerdo que entre otros fueron los catalanes Bigas Lunas y los Amat de VinÇon los que más dieron la batalla para salvar al toro que hoy unos iletrados se han cargado de la geografía catalana. Unos construyen y otros destruyen.

Los nacionalistas utilizan el once de septiembre para conmemorar una guerra perdida por la independencia de Cataluña en 1714. Una visión que supone una manipulación interesada de la historia con el objetivo de inventar un pasado en el que basar la reivindicación independentista. Desde la recuperación de la democracia y de nuestras instituciones de autogobierno, esta fiesta ha sido monopolizada por los partidos nacionalistas con el objetivo de reivindicar la llamada “construcción nacional de Cataluña”. La Diada debe servirnos para reivindicar la idea de que Cataluña no es un patrimonio de los partidos nacionalistas.

Cataluña es de todos y todos deberíamos sentirnos representados por los actos institucionales y cívicos que se celebrarán en toda Cataluña con motivo del 11 de Septiembre.

Cataluña vive una crisis profunda de valores. Además del claro gesto de deslealtad hacia el Gobierno de España que supone pretender ir por su cuenta a la Bienal de Venecia rompiendo de nueve el principio de unidad de acción exterior que inspira a todo país serio y desarrollado, lo que de esta historieta me parece más irritante para los catalanes es que el error flagrante de una autoridad no tenga consecuencias políticas de ningún tipo. Eso es como decir que a los catalanes les da igual que las autoridades cometan errores que afectan al buena imagen de Cataluña en España y el Exterior y que socavan sus intereses.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Sus padres le pusieron de nombre:José Luis.
Sus primos le llaman José Luis y él, no les habla.
¿Tú piensas que esta persona está sana?
Todos podemos cambiarnos el nombre (si es indignante o vejatorio) pero enojarse con la familia por esto...No es normal.

saura dijo...

Pues,sinceramente para mí Carod es un pobre paleto-bocazas al que le viene muy grande la política.

Vestrum dijo...

Cataluña vive una crisis profunda de valores por culpa de una minoría de imbéciles como este José Luis, que da la sensación que lo que pretenden en realidad es destruir Cataluña, porque al final los que en realidad saldrán perdiendo serán ellos.
Los catalanes de verdad son fenicios, comerciantes muy inteligentes y en ningún modo guerreros y lo que han pretendido siempre es llevarse bien con todo el mundo.
Actualmente por culpa de una minoría de imbéciles, incluido este José Luis y un grupo de charnegos, el pueblo catalán ha pasado de ser admirado y respetado a ser cada vez mas odiado y despreciado, todo lo cual es muy peligroso, especialmente para ellos.

Vengadora dijo...

Que pena que en pleno siglo XXI tengamos que soportar todas estas sandeces, a mi me da verdadera vergüenza ajena que esa minoría que por desgracia es la que se hace oir reniege de nuetra nación no se dan cuenta de que hacen el ridículo?.

Pedro dijo...

El Carod Rovira es un inadaptado a estos tiempos. debería ir de la mano del dinosaurio Santiago Carrillo, el genocida que aún vive de la guerra civil española.

A este asesino de Paracuellos también tendría que afectarle la ley de la desmemoria histórica.

Antonio Gual dijo...

Yo soy de los que creen que Carod es idiota, que el nacionalismo es una tonteria, que en la comunidad autonoma de cataluñaa se esta abusando de la conciencia cultural de la gente para convertirlo en un tema politico.

Son como todos los independentístas, unos absurdos palurdos que son minoría pero que arman mucho ruido. Esto es como las modas... pasará cuando se ganen las próximas elecciones generales españolas.

Martha Colmenares dijo...

Un saludo Vengador.
A ver si esto acaba.
Martha Colmenares

Airiana dijo...

Tolerancia y nacionalismo

Es hora de que a los ciudadanos españoles o del llamado estado español se les trate de forma igual por lo que le propongo que si aquellos que defienden la bandera española y a España como nación se les califica de "derecha extrema" y de casi despreciables, entonces hagamos lo mismo con las nacionalistas catalanes, vascos y gallegos.
A todos estos partidos nacionalistas (CIU, PNV, BNG...) que solo exaltan la bandera de su comunidad y desprecian la española empecemos por calificarlos de derecha extrema también y a los más radicales como Esquerra Republicana o ANV-Batasuna califiquémoslos de extrema derecha. Es decir que la población se de cuenta que los partidos nacionalistas que exigen pluralidad y tolerancia a nivel del Estado Español no respetan la pluralidad de idiomas y símbolos en sus propias comunidades por lo cual es acertado calificarles de derecha extrema mientras no cambien su actitud política.

¡Despertemos y denunciemos el cinismo de muchos políticos y periodistas y digamos al pan pan y al vino vino por higiene democrática y ética!

Gracias.