25 septiembre 2007

El desastre de la Política Social de ZP y el PSOE. Un fracaso generalizado

Mientras el gobierno socialista sigue incumpliendo la práctica totalidad de sus compromisos sociales para esta legislatura, especialmente los referidos a la dependencia, la inmigración y la violencia de género, tiene ahora el descaro de iniciar una campaña de promesas electorales que manifiesta una falta de pudor extraordinaria.

Anuncia 210 euros para ayudar a los jóvenes a alquilar viviendas, cuando esa promesa ya la realizó hace cuatro años pero con 240 €.

Además en materia de vivienda los socialistas prometieron también “Crear una Agencia Pública de Alquiler, que facilitará el alquiler de 1 millón de viviendas en 4 años”, al final el resultado de la costosa Agencia ha sido menos de 4.000 que no alcanza para toda España los que ha hecho el ayuntamiento de Madrid en su municipio.

Comprometieron también en su programa la venta de “90.000 viviendas a un precio máximo de 96.162 €, o el alquiler de otras 20.000 por un precio comprendido entre 120 y 240 €” que evidentemente nadie ha visto.

En esta suerte de masivo incumplimiento de promesas, Zapatero dijo que 2006 sería el “Año de la Dependencia”, y cuando quedan tres meses para la disolución de las Cortes ningún español ha visto un céntimo a tres meses de que se disuelvan las Cortes, con la excepción de quienes hicieron en precampaña electoral la publicidad de “Un nuevo derecho”.

La ley contra la Violencia de Género iba a ser, según dijo ZP en el discurso de investidura, “una actuación decidida contra la violencia doméstica que acabe definitivamente con la mayor vergüenza nacional de nuestro tiempo” y el resultado es que el número de mujeres muertas en esta legislatura bate todos los record con 247 víctimas, 123 más que en toda la anterior legislatura..

Si a este fracaso en la violencia de género, la dependencia o la política de vivienda, agregamos el ridículo internacional en inmigración, que nos sitúa en el primer puesto mundial en llegadas irregulares, según la OCDE, habrá que convenir que el proclamado rostro social de Zapatero es mucho más duro de lo que todos creíamos.