26 agosto 2007

El libro de EpC que insulta a Losantos y Albiac responsabiliza al electorado del PP de la guerra de Irak

"Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho" es el título de uno de los manuales de Educación para la Ciudadanía a disposición de los profesores que deben impartir este curso la polémica asignatura.

Los profesores que tengan que impartir Educación para la Ciudadanía con la vuelta al cole tendrán luz verde para enseñar que Jiménez Losantos es un "racista militante", que "los verdugos" prepararon "la transición" para votar a los que "Franco había dejado vivos" o que las chicas deben perder "la virginidad" antes del matrimonio para evitar "tradiciones machistas". Tesis recogidas en el libro Educación para la Ciudadanía de la editorial Akal del que ya dio cuenta Libertad Digital y que La Razón amplía este sábado.

Tal y como publicaba Libertad Digital el pasado trece de julio, haciéndose eco de una columna de Martín Prieto en El Mundo, esta vez es el diario La Razón quien analiza la publicación "Educación para la Ciudadanía" que publican los filósofos Carlos y Pedro Fernández Liria y el investigador Luis Alegre Zahonero en la editorial Akal. A diferencia de la información publicada por El Mundo y Libertad Digital, La Razón destaca que se trata de un manual dirigido a profesores que podrá enseñarse a partir de septiembre en los colegios de aquellas comunidades que implanten la polémica asignatura.

Por refrescar la memoria, este manual hace apología del comunismo frente al capitalismo al que culpa de todos los males de la sociedad moderna. En un alarde de tolerancia tacha de "racistas militantes" a Federico Jiménez Losantos, César Vidal o Gabriel Albiac. También dice que los oyentes de la COPE son una parte de la sociedad "ideológicamente enferma y moralmente corrompida". Además, invita a las chicas a perder la "virginidad" antes del matrimonio para no ser "siervas de un sinfín de prejuicios y costumbres machistas". En cambio, para ilustrar a cerca del valor de la familia, habla de los gitanos y los tacha de parásitos.

Entre otras perlas, estos autores, aseguran que la Guerra de Irak fue culpa, entre otras cosas, de "la inestimable colaboración de nueve millones de españoles votantes del PP" a quienes responsabiliza de haber "matado directamente a 200.000 civiles, a más de 2 millones de personas, de haber alentado una guerra civil" o de haber "torturado sistemáticamente".

En cinco capítulos, 32 epígrafes y 239 páginas, esta publicación, con quien nuestros docentes podrán ilustrar a los jóvenes españoles a partir del próximo mes de septiembre, no se hace ninguna mención a los derechos humanos. Sobre este asunto pasa por encima y se limita a decir que desde que la humanidad celebró "con entusiasmo el triunfo de la razón" "las cosas no han parado de salir al revés de lo esperado".

Sobre la Constitución española no se habla una sola palabra, en cambio, los jóvenes que sean aleccionados con este material, destinado a profesores, podrán aprender que el Capitalismo "ha conducido al mundo a un callejón sin salida, una matanza cotidiana y un suicidio global" o que el "Manifiesto Comunista de Marx" puede explicar la división de poderes, el parlamento o la Ilustración.

Los docentes que decidan emplear este material en sus clases también tendrán luz verde para cuestionar que España o Estados Unidos sean realmente Estados de Derecho y en cambio alabar las virtudes de la Revolución Cubana o la historia reciente de Venezuela.

La democracia en España

En los capítulos dedicados a la Historia de España que los profesores desarrollen en sus clases de Educación para la Ciudadanía, este manual propone que presenten a Franco como aquel personaje de la historia reciente de nuestro país que "fusiló a varios centenares de personas, encarceló, torturó y amedrentó a dos generaciones". Pero no queda ahí la cosa. Además, estos autores proponen que las nuevas generaciones de españoles dejen de ver con orgullo y satisfacción la transición democrática española que estos autores describen como que "cuando al fin murió" Franco, "los verdugos" se sentaron a discutir y le "regalaron" a la población española "una transición democrática".

Por si no quedaba clara la idea que estos autores tienen de la transición, continúan lamentando que "ante la impertérrita mirada de un mundo que caminaba hacia el abismo", no se devolvió el poder "a los que habían ganado las elecciones limpiamente en 1936" y en cambio se convocaron elecciones "entre aquellos que Franco había dejado vivos".

Zapatero, orgulloso.


Hace tan sólo tres días, el payaso y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero (ZP), hacía un paréntesis en sus nada merecidas vacaciones para protagonizar un mitin en Jerez de la Frontera. El presidente/payaso, lejos de explicar el caos en Cataluña, las peticiones de cesión de su ministra de Fomento, el incremento en los accidentes de tráfico o la volatilidad en los mercados bursátiles, se limitó a pedirle al PP que no piense en las próximas elecciones, que cree tiene ganadas, sino en las de 2012!!!.

Durante el mitin, ZP hizo especial hincapié en Educación para la Ciudadanía y aseguró que "seremos firmes" en su implantación. Según el presidente del Gobierno lo único que no es asumible de esa asignatura es que tantas generaciones no hayan podido estudiarla en el pasado y , en un intento de ironizar a cuenta, una vez más, de la guerra de Irak, se preguntó si lo que no le gusta al PP es que, además de los valores de la democracia y la Constitución, la materia incluya principios como el respeto a la legalidad internacional.

Gracias a la publicación de Carlos y Pedro Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, podemos empezar a conocer con hechos, la idea de democracia y Constitución con la que el presidente pretende aleccionar a las generaciones futuras.

07 agosto 2007

Navarra, ZP y la próxima cita electoral

Zapatero se ha puesto la piel de cordero ante la próxima cita electoral. Así, tras sus secretos e indecentes flirteos con los terroristas, muestra ahora la extrema prudencia de quien considera inevitables nuevos atentados. Al mismo tiempo, Ferraz parece haber recuperado momentáneamente la sensatez y ha deshecho el pacto que sus correligionarios tenían forjado con los independentistas de Nafarroa Bai en Navarra. Simultáneamente, el Gobierno intenta sepultar el incómodo debate territorial bajo la promesa de miles de millones de inversión para todos y el jefe del Ejecutivo se prodiga cada vez más en apariciones públicas repartiendo a destajo subvenciones, indemnizaciones y ayudas, dejando a los subalternos las labores más ingratas del Gobierno y del partido. El problema es que la piel de cordero en la que se ha revestido Zapatero es demasiado fina como para ser creíble. Es más, si el PSOE logra revalidar una mayoría parlamentaria, su líder retomaría con nuevo impulso su agenda más radical en el convencimiento de que los ciudadanos la habrán avalado con su voto.

Este súbito cambio en La Moncloa demuestra que su inquilino no tiene otro principio político que la ocupación del poder y su permanencia en él. El líder socialista no sólo no tiene escrúpulo alguno en traicionar a las personas, de Maragall a Mas pasando por Puras, sino que tampoco le produce ningún pudor renegar de sus principales proyectos políticos si considera que es necesario soltar lastre electoral para intentar retener el poder. La ausencia del principio de lealtad y la supeditación permanente de las convicciones a su interés más inmediato es la principal característica de la forma de hacer política del actual líder socialista.

La traición de Zapatero al socialismo navarro ha sido doble. Por un lado, impuso desde Madrid un candidato que fuera más dócil a los designios de la negociación con los terroristas en la que en aquel momento creía firmemente. Ahora que el proceso de negociación con ETA ha descarrilado, Zapatero no tiene empacho alguno en sacrificar al hombre al que mandó con esa ingrata misión dejando a los socialistas navarros compuestos y sin novia a las puertas mismas del poder. Las consecuencias de esa doble traición serán nefastas para los intereses electorales del PSOE en Navarra, pondrá a prueba la propia cohesión de su partido en esa Comunidad y ha abierto una profunda herida en la relación entre los socialistas navarros y el resto de los socialistas españoles.

Navarra ha sido utilizada así por Zapatero en una doble vía. Primero, como moneda de cambio en su negociación con los terroristas. Ahora, como señuelo para intentar engañar al resto de los españoles sacrificando a su partido en la comunidad foral en el altar de los intereses supremos de La Moncloa.

Es cierto que Zapatero se ha mostrado en estos tres años largos en el poder como un consumado maestro del engaño, pero será difícil que en los pocos meses que quedan pueda recuperar la credibilidad perdida, incluso a costa de sacrificios tan cruentos como el que ha consumado en Navarra. Un sacrificio que ha ejecutado además sin tener siquiera la valentía de mancharse las manos y dejando a su secretario de Organización, José Blanco, actuar como único maestro de ceremonias.

Los españoles deberían saber que todo en Zapatero es pura apariencia, que el pacto con los independentistas pan-vasquistas en Navarra se consumará tan pronto se le despeje el panorama electoral nacional, que la negociación con los terroristas puede ser retomada formalmente en cualquier momento porque así se lo autoriza además el Parlamento en una resolución aún no revocada, que el proceso de disgregación de España aún no ha terminado y que el proyecto de izquierda radical que Zapatero esconde tan sólo está esperando una mayoría en las urnas para poder ser reactivado con un nuevo impulso. La piel de cordero de Zapatero no engaña a nadie.