07 abril 2007

Polanco o los auténticos crispadores

Están demoliendo la convivencia nacional al igual que hicieron durante la II República. Las palabras de Polanco contra la derecha recuerdan demasiado a las pronunciadas por Indalecio Prieto antes del golpe del 34. Entonces el líder del PSOE advirtió en el Parlamento del “riesgo del adueñamiento de la república por las derechas enemigas de ella… Su señoría Gil Robles, apetece en el fondo un régimen dictatorial… Cuando llegue la hora de la catástrofe, si llega, porque a la catástrofe de la ocupación del poder por las derechas habremos de oponernos apelando a todo lo que sea menester… decimos desde aquí al país entero que públicamente contrae el PSOE el compromiso de desencadenar, en se momento la revolución … (Diario de Sesiones del 19-diciembre de 1933).

La semana pasada Polanco decía: “Hay quien desea volver a la Guerra Civil. Acabamos de ver una manifestación que es el franquismo puro y duro", y advirtió: "Si estos señores recuperan el poder, van a venir con unas ganas de revancha que a mí, personalmente, me da mucho miedo". Piensa el ladrón que todos son de su condición, Y quien ha perseguido con saña a cierto sector de la derecha española hasta lograr su muerte civil, no es de extrañar que tema que algún día hagan lo mismo con él.

Todo se reduce a que, desde la intolerancia más rabiosa, no se admite que la derecha pueda hacer exactamente lo mismo que la izquierda. ¿Por qué sino se podía, y puede, “poner de chupame domine” al PP y a Aznar por los casos del Prestige o el No a la guerra, y si se hace lo mismo con Zapatero por sus pactos con ETA, resulta que nos encontramos con una agitación intolerable que crispa a la sociedad?

Evidentemente, si aquí hay algún tipo de crispación, es debido a la arrogancia y soberbia de una izquierda que no soporta la crítica. Todos sabemos que el PP cuando arreciaba la campaña del No a la guerra, no echó más leña al fuego y no contestó con las mismas armas a la izquierda movilizada en su contra en calle, internet y medios de comunicación afines. Por ello no hubo crispación alguna. Ahora cuando le toca el turno a la izquierda, no aguanta el chaparrón, y se revuelve para morder. Eso y solo eso, explica la crispación que hoy vivimos: O la derecha cede y se calla, o en caso contrario hay crispación.

Son muchos los años de esta izquierda acostumbrada a que la derecha callase y agachase las orejas, permitiendo que se creyesen en posesión de no se sabe bien qué superioridad democrática. Todo debido al complejo de los políticos franquistas que hicieron la transición con ánimo de partir de cero, pero que a fuerza de repudiar su pasado, tanto el malo como el bueno, acabaron castrando a la derecha española. La izquierda lo sabe y por ello acude una y otra vez al mito de la guerra civil. Cebrian, criatura del franquismo, nos resume muy clarito su estrategia para hacernos agachar las orejas: "la derecha española todavía no ha asumido el horror que supuso el franquismo" y "sabe" que la recuperación de la memoria histórica "puede tener algunas connotaciones que no le agraden".

No señor Cebrian y Polanco, quien aún no ha asumido sus gravísimas responsabilidades en el desencadenamiento de la guerra civil y los horrores de las atrocidades que cometieron durante la contienda, es la izquierda. Esa es la transición pendiente que falta en España y donde reside la raíz de la falsa superioridad democrática que cree poseer la izquierda frente a la derecha. Creencia que por supuesto al final está detrás de una crispación, que viene provocada al negarse a asumir la izquierda, que se encuentra en el mismo plano de igualdad que la derecha.

No hay comentarios: