08 marzo 2007

La incompetencia política y el desprecio por la legalidad, la Constitución y la Democracia por parte de Zapatero

El PP ha convocado una manifestación en Madrid para el sábado contra la liberación de De Juana, pero al final es el propio Zapatero el que con sus modales y nerviosismo se está convirtiendo en el verdadero animador de la marcha del PP, de la que su Gobierno y su partido intentan sacar ventajas con un furioso y desmedido ataque a los ya pasados gobiernos de Aznar, que en esto de la política antiterrorista no causarán efecto alguno, sino un mal mayor y más creciente en las filas y dirigentes moderados del PSOE, en donde los disparates de Zapatero no dejan de hacer mella, hasta el punto de que circulan rumores, cada vez más insistentes, sobre una posible revuelta interna e incluso sobre el abandono del partido de destacados militantes socialistas del País Vasco, donde las altas cotas de indignación de los socialistas que allí han sufrido y soportan el terrorismo y las amenazas de ETA parecen haber superado todo lo soportable.

Y no digamos si en ese ataque de locura que invade la Moncloa y la sede central de PSOE se permiten comparar la excarcelación de De Juana con cualquier intento para salvar al asesinado Miguel Ángel Blanco o al torturado, con 500 días de infame prisión, Ortega Lara. Y todo ello ocultando en este caso Zapatero que todas las iniciativas de los gobiernos de Aznar en estos asuntos fueron aprobadas y apoyadas por el PSOE y Zapatero, como presume el propio presidente del Gobierno cuando se queja de la falta de apoyo del PP a su política sobre el terrorismo, que nunca quiso consensuar con el PP sino con todos los partidos nacionalistas, incluida Batasuna.

Una vez más, y ya van muchas, la incompetencia política y el desprecio por la legalidad, la Constitución y la Democracia por parte de Zapatero se hace patente y patética, como se evidenció en su actuación de ayer en el Senado, en la que, como le dijo Rajoy, habló más como un hooligan que como jefe del Gobierno. Intentando, desde el Gobierno, el control de la oposición, cuando es la oposición la que tiene que controlar al Gobierno en una democracia que se precie de serlo.

Cree Zapatero que, con todo este ruido, sus votantes, militantes y dirigentes se van a unir en torno a su persona para hacer frente a un PP al que quieren llaman hipócrita (para hipocresía sus concesiones a ETA para salvar la negociación), pero se equivoca porque la gran mayoría de sus seguidores, como lo han revelado las encuestas, están en contra de la excarcelación de De Juana y del acatamiento de su chantaje, y si pudieran ellos harían otra manifestación en contra de su presidente y líder del partido. Y si esto no ocurre es porque están las elecciones municipales a la vuelta de la esquina y en el PSOE han tocado la corneta del cierre de filas, aunque ya veremos si el trompetazo no arrastra un aumento de la abstención, como ya les ha ocurrido en Cataluña y Andalucía, a propósito de sus respectivos Estatutos.

El presidente está jugando con fuego y se puede quemar porque su escapada hacia nadie sabe dónde parece más una desbandada que otra cosa, y prueba que carece del menor proyecto político, sensato y razonable para España. Acusa al PP de hacer política con el terrorismo (que fue lo que hizo el PSOE en las elecciones del 2004, y puede que de una manera tan justificada como la de ahora), y resulta que su única política consiste en estigmatizar al Partido Popular, al que está llevando en volandas, revaloración el papel de Rajoy (dentro y fuera de su propio partido) que estaba muy bajo de valoración y, entre otras cosas, ayudando a convocar la manifestación del sábado e incluso la moción de censura a la que se resisten los del PP, pero que acabará presentándose en el Congreso si Zapatero se resiste a debatir en la Cámara la excarcelación de De Juana. Y con mayor motivo si triunfa, como parece previsible, la manifestación que se acaba de convocar.

Al presidente se le ha caído el talante y también la sonrisa. Está crispado contra el PP y sabe que hay ruidos de indignación en el PSOE. Y en un intento desesperado intenta unir a los suyos acusando a los demás de lo que es su exclusiva responsabilidad: la infame excarcelación de De Juana en pago a ETA para volver a parlamentar.

7 comentarios:

Angel Ruíz dijo...

Lo que esta sucediendo en España es de tal magnitud que no se hasta donde llegará. Espero de corazón que sea hasta las proximas elecciones.

El PSOE intenta engañar a la opinión pública haciendo pasar la aplicación forzosa de la ley durante los mandatos del PP por beneficios voluntarios para los etarras.

Solo durante el gobierno Aznar se consiguió reformar las leyes para permitir un cumplimiento integro de las condenas.

Pero el mismo PSOE de Felipe González, se negó a modificarla hasta en 9 ocasiones, las mismas en que rechazó las iniciativas del Partido Popular para endurecer las penas y reducir los beneficios penitenciarios para terroristas. Solo durante el gobierno Aznar se consiguió reformar las leyes para permitir un cumplimiento integro de las condenas. Una reforma que para los asesinos ya sentenciados llegaba tarde pues los principios por los que se rige el Derecho penal impedían su aplicación retroactiva. Por lo tanto una cosa es aplicar la ley porque no te queda más remedio, y otra muy diferente, como ha sucedido en el caso de De Juana, elegir voluntariamente la opción más beneficiosa para el etarra. Que es lo que ha hecho el PSOE.

En todo caso el PSOE debería aclararse, ¿en qué quedamos? ¿Excarcelar a etarras como a De Juana es un acto de valor o es un acto execrable? Porque las dos cosas a la vez no puede ser.

Anónimo dijo...

Cuando José Luis Rodríguez Zapatero era un oscuro y silente diputado por León, sólo sus íntimos —supongo— conocían su verdadera dimensión; pero, después de tres años de ejercicio de poder, ya somos todos conocedores de sus escaseces y limitaciones. Lo chocante es que, a pesar de ello, no se abarrotan los aeropuertos y las estaciones de ferrocarril con millares de ciudadanos que quieren salir huyendo.

Zapatero acongoja, pero no moviliza. Posiblemente porque la endeblez de sus antagonistas compensa en algo sus continuados errores.

Luís Zarauz dijo...

Para defender su discutible toma de posición en el caso De Juana Chaos, Zapatero ha cimentado su argumentación (no en sede parlamentaria, por supuesto) en el "valor supremo de la vida". Eso es, políticamente hablando, una inmensa majadería carente de sentido. Algo hueco, como suele ser costumbre en el líder del talante. Alcanza más sentido si se le añade, como complemento, otro de los argumentos esgrimidos por el presidente: el objetivo de la liberación del asesino etarra es “evitar más muertes por el terrorismo”.

Anónimo dijo...

Algunos de los posibles votantes del PSOE se van a quedar en su casa y otros puede que recalen en IU por la posición más moderada.

Julio Anguita denunció el crimen de Estado de los GAL y la corrupción de los últimos gobiernos del PSOE y, manteniendo una política democrática de izquierdas, llevó a su coalición a las más altas cotas electorales que nunca ha tenido. Y en su ciudad natal, Córdoba, sigue el hombre su camino ejemplar en lo político —desde su óptica— y en lo personal, ahora liderando iniciativas republicanas. Julio Llamazares no es como él, ni lo ha tenido tan fácil por causa de la permanente confrontación con el PCE que aún lidera Francisco Frutos, pero ha conseguido sobrevivir a esa tensión interna y a los últimos y malos resultados electorales de su coalición que, desde Anguita, fue de mal en peor. Sin embargo, IU y Llamazares tienen ahora una oportunidad que se empieza a notar en las encuestas y la debería aprovechar ante la falta de proyecto político de Zapatero y los daños gratuitos que está causando a la convivencia entre los españoles, a la identidad nacional y a la izquierda en general, porque el populismo de gestos improvisados y más efectistas que reales no son propios de un dirigente serio de la izquierda.

Jordi Calafell dijo...

La excarcelación del etarra De Juana Chaos ha dividido a la ciudadanía y, sobre todo, a los hooligans de uno y otro bando. Sobran pasión y sentimiento y falta un análisis que pretenda mantenerse, al menos, en la racionalidad.

El discurso del Gobierno tiene bastantes puntos débiles, incluso agujeros. Es cierto que, como señaló Rubalcaba, De Juana ha cumplido ya la condena de sus 25 asesinatos, por lo que están de más el alegato patético que algunos se empeñan en hacer de los 25 muertos y la reiterativa denominación de asesino sanguinario. También es verdad que la condena que cumple en la actualidad obedece al hecho de haber vertido amenazas en dos artículos aparecidos en el diario Gara. En principio, veo con cautela los delitos de opinión. Considero que la palabra, sea cual sea, difícilmente es delictiva. Por esa razón, jamás me convenció el pacto antiterrorista, y mucho menos la Ley llamada de Partidos Políticos. Y por eso también podría haber entendido perfectamente que De Juana no hubiese sido condenado esta segunda vez y se le hubiese dejado en libertad. Lo que resulta difícil de entender es la sarta de desatinos que jalona todo este desgraciado proceso.

Empecemos recordando que fue el PSOE —y el PSOE de Zapatero— el que propuso al PP y más tarde firmó el Pacto Antiterrorista, y que fue también esta formación política la que junto con el PP aprobó la Ley de Partidos Políticos en la que se criminaliza la opinión. Pero es más, el Gobierno, a través de la Fiscalía, indagó y buscó algún motivo para que no sucediese lo que, según se decía entonces, constituía un escándalo: que un etarra condenado por 25 asesinatos quedase en libertad tras cumplir tan sólo 18 años de cárcel.

Quien intente juzgar el asunto con cierta objetividad no puede por menos que extrañarse, incluso escandalizarse, ante la sospecha de que se estaba violentando el Estado de Derecho para adaptarlo a un caso concreto. Es comprensible que algunos encuentren una desproporción entre los 18 años de cárcel y los 25 asesinatos, pero es consecuencia del Código Penal entonces vigente y ni se puede aplicar otro con carácter restrictivo ni es ético buscar por todos los medios un resquicio para desvirtuar la norma, aun cuando la norma no guste. El resquicio, sin embargo, se acabó encontrando en dos artículos publicados por De Juana en el diario Gara.

En cualquier caso, para aceptar y apoyar esta hipótesis se precisaría confianza en la sensatez del Gobierno y de su presidente, pero ¿cómo tenerla después de su forma de actuar con el Estatuto de Cataluña?

Rodriguez - Cáceres dijo...

Zapatero parece encontrarse como pez en el agua entre dictadorzuelos, asesinos y tiranos de todo pelaje. Así lo demuestra su política internacional, plagada de acuerdos con gente de 'mal vivir' dedicada al asesinato de sus propios compatriotas o a encarcelar a los intelectuales disidentes que se atreven a pedir un poco de democracia en sus países.

Pero en este viaje al sultanato de Mohamed, Zapatero ha llegado un poco más allá y ha afirmado que España se convertirá en el “mayor aliado” de Marruecos ante la Unión Europea.

Como es lógico, Rodríguez no ha preguntado al sultán por el déficit que en relación al respeto de los derechos humanos anega Marruecos. Periodistas encarcelados, medios de comunicación clausurados, torturas, asesinatos... nada de esto ha sido lo suficientemente importante como para que Rodríguez se interesara por ello y pidiese explicaciones al ejecutivo marroquí.

La relación entre Marruecos y los socialistas españoles parece atravesar por un momento dulce mientras los ciudadanos españoles sienten la presión de los inmigrantes marroquíes y el juicio por el 11M sienta a algunos de ellos en la Audiencia Nacional a la vez que muchas voces claman por investigar la relación marroqui con los atentados de Madrid.

En cuanto a la inmigración, tanto Marruecos como los socialistas españoles aseguran que la colaboración entre los dos países es alta y que ha permitido rebajar sustancialmente el número de pateras que salen desde las costas marroquíes a las españolas. En lo que no coinciden es la cuantía. Madrid dice que han disminuido en un 40%, Rabat asegura que en un 60% y añade que ha logrado desmantelar 1.150 redes de tráfico de inmigrantes y arrestar a “miles de personas”, aunque nunca se ha podido comprobar.

Anónimo dijo...

La concesión de la libertad atenuada para el etarra De Juana Chaos está produciendo un movimiento de reacción cívica cuyo único precedente es el «espíritu de Ermua». Quizás Zapatero no calibró la gravedad de su decisión. Quizás pensaba que la sociedad española asistiría resignada a semejante afrenta. Quizás actuó convencido de que las urnas no le pasarán factura. Quizás, sin embargo, ha ido demasiado lejos. Quizás la dignidad no se lo perdone.