13 marzo 2007

En Moncloa no saben qué hacer

Comprendemos que Sonsoles, la esposa del presidente Zapatero, se quiera ir del palacio de la Moncloa y perderse en París durante unos meses, con cualquier excusa como un curso de canto, o para seguirle la pista a Segolene, la zapatera. En realidad Sonsoles se va porque no aguanta más la locura que ha invadido el palacio de la Moncloa desde que el pasado 30 de diciembre estalló la bomba de ETA en Barajas, a las pocas horas de que Zapatero nos anunciara el mejor de los momentos posibles en la lucha contra ETA.

A partir de ese momento la Moncloa se convirtió en una casa de locos. A María Teresa Fernández de la Vega le dio por viajar a Suiza, unos dijeron que a hablar con ETA, y otros que a una fiesta de Ana Patricia en la que dicen que se coló Pedro J. El propio Zapatero regresó a Doñana con la familia como si nada hubiera pasado, y Rubalcaba se quedó solo en Madrid al mando del buque herido por el torpedo de ETA, y suponemos que borrando las huellas o registrando los cajones del palacio de la Moncloa, que es lo que corresponde a un ministro de Interior.

Lo cierto es que desde entonces Zapatero no da pie con bola, y cada día que pasa está empeorando su situación. Ahora desde el diario El País le exigen que comparezca él en el Parlamento para dar la cara sobre la excarcelación de De Juana, que le quiere colgar en las espaldas al sufrido Rubalcaba. Pero el presidente se resiste porque sabe que ya no controla, como antes, la situación, y que se puede quedar mudo o irse de la lengua, como le ocurrió hace poco en el Senado donde sacó la furia contra Pío García Escudero. Hasta Rajoy le llamó hooligan. Por primera vez, al Bambi se le cayó el dibujo coloreado de la factoría Disney y en vez de los dientes de leche enseñó unas fauces afiladas de carnívoro depredador. Las mismas con las que ha devorado dentro del PSOE a Bono, Vázquez, Ibarra, Díez, Redondo, Guerra, Leguina y, si lo llega a pillar, también a González, que se le escapó porque se escondió en la cajita del reloj de cuco.

Zapatero necesita un psiquiatra, quizás el cordobés Castilla del Pino, alguien que le eche una mano. Tras el bombazo de Barajas sólo quería suspender por unos días o semanas la negociación con ETA y hubo de ser Rubalcaba quien anunciara que la relación con ETA estaba “rota y liquidada”. Luego el presidente fue al debate del Parlamento como un zombie, pero lo ganó a los puntos porque Rajoy se pasó de frenada y le pegó hasta al mismísimo árbitro de la velada. Pero el presidente regresó a su limbo de la locura y le compró a De Juana un par de billetes de ambulancia para Donostia, y unos bocadillos de jamón para el viaje del preso, que siempre va con su novia a todas partes.

Cuenta uno de nuestros espías en Moncloa que el sábado, tras la partida de mus —es un jugador de chica— se quedó a ver la manifestación del PP por televisión, a contar las banderas franquistas que paseaban por Recoletos y cuando vio el espectáculo se asustó. Se había equivocado, como días atrás cuando decidió desempolvar otras políticas del pasado de la lucha contra ETA y se le apareció Rafael Vera en Madrid rodeado de toda la banda de Interior, de los GAL y de los fondos reservados, y el tiro le salió por la culata y le dio a Moraleda en un ojo, de ahí la cara de estupor del falso Fernandell, del portavoz monclovita, cuando el pasado sábado pretendió decir que la manifestación del PP había sido un fracaso —“han pinchao”, escribía el pelota de la Moncloa—, en contra de lo que vieron todos los españoles. Es como cuando otro portavoz, Pío Cabanillas Jr., anunció que había fracasado la huelga general que le hicieron a Aznar cuando todavía no había empezado. A ese Pío la falsa propaganda le costó el cargo, pero Moraleda sigue como si nada. Como Pepiño Blanco, que no hace mucho se reía de las malas notas de Rajoy en las encuestas y ahora dice que Rajoy es un peligro para España. ¿En qué quedamos, Pepiño?

En Moncloa no saben qué hacer, se quejan de la manifestación y de la que viene pronto en Navarra, y ellos se suben a otra de IU sobre los fantasmas del pasado de Aznar y la guerra de Iraq y también contra Estados Unidos, otra vez, y luego quieren que Condi Rice venga a Madrid. Y se sorprenden cuando Al Qaeda les dice que tienen que retirar las tropas que han llevado de Iraq a la guerra de Afganistán, país donde está Ben Laden, cosa que no se le había ocurrido a Moratinos ni a Bono, ni a Zapatero, vaya por Dios. A lo mejor pensaban en la Moncloa que con la Alianza de Civilizaciones, la que jalean con subvenciones oficiales el Zandi, Aranda y González, ya estaban inmunizados y fuera de peligro. Van listos. No saben qué hacer, ni por dónde tirar.

El diario El País le ha dicho a Zapatero que tiene que ser él quien hable sobre De Juana en el Congreso de los Diputados, pero no se atreve, se resiste, cree que eso lo desgasta y huye como un cangrejo o como un tanque italiano de esos que tenían una marcha hacia delante y cuatro hacia atrás, que decía Helmut Schmidt. Zapatero está tocado, está ido, y se teme que se le derrumbe el castillo de papel cartón. Ha jugado al republicanismo, el de Petit o el de Negrín, y ahora se queja de que los del PP saquen de paseo la bandera de España y toquen el himno nacional —el lolo, lololo…—, diciendo que el PP se apropia de manera indebida del nombre y de los símbolos nacionales. Pues lo tienen muy fácil, que saquen banderas españolas y pongan el himno en la manifestación sobre Iraq. ¿Y si allí los de IU les llenan la calle de banderas republicanas? ¿Y no era España una nación discutida y discutible? Señor, ¡qué confusión! Comprendemos que Sonsoles se vaya a París, y mucho nos sorprendería que no quiera regresar antes de unos meses, o de un año, quizás hasta que pase la campaña electoral.

1 comentario:

Luisa Sostriego dijo...

Soy un ama de casa y madre de familia que quiere una España mejor para sus hijas. Me ha costado mucho dejar la comodidad de casa y adherirme a la manifestación de Madrid, sabía que mi voz entre tantas miles de gargantas iba a perderse, pero estaba convencida que unida a la de los demás resonaría unánime y rotunda, firme y desgarradora al gritar a este gobierno "basta ya".

Sr. Zapatero, yo no entiendo de política pero si de paz, tranquilidad y bienestar en un hogar y España es mi hogar, el de mis hijas, el de mi familia, el de mis amigos, el de mi ciudad. Cuando una persona se equivoca, dice o hace algo que no esta bien, "siempre" puede rectificar, (por lo menos es lo que hacemos en casa) solo hace falta la voluntad de querer y también sabemos perdonar y olvidar (que se lo pregunten a las madres) pero hace falta un poquito de humildad para llegar a este convencimiento.

Esta virtud (humildad) no requiere para practicarla ni del estado físico de la persona ni de la edad, solo de la voluntad. ¿Verdad señor Zapatero que usted como padre de familia también lo habrá comprobado en su hogar alguna vez?, ¿Verdad que estará deseando llegar a casa ponerse las zapatillas y descansar con su familia en la tranquilidad de su hogar? Pues.... ¿porqué no podemos sentirnos los españoles así?, ¿porqué si es usted el Presidente de España nos sentimos vendidos, traicionados y desamparados ante la ETA?

El hombre siempre puede comenzar y recomenzar, recoger "velas" cuando hay tormenta y decir: "me he equivocado" solo hace falta un poquito de humildad y ser muy valiente para reconocerlo. Mire señor Zapatero, ni se hablar como usted, ni entiendo de política, solo se la calidad de vida que les doy a mis hijas en casa y de como lo hago se que Dios me juzgará al final de mi vida, a usted también le llegará este momento, mi conciencia está tranquila ¿y la suya?
Siempre se puede comenzar y recomenzar lo que es necesario es que nunca sea demasiado tarde.