17 noviembre 2006

Más seguridad, más convivencia en ESPAÑA

España es, tras dos años de Gobierno socialista, un país mucho más inseguro. La inseguridad ciudadana, que requiere una respuesta prioritaria y contundente, es hoy un elemento de creciente preocupación y alarma en la opinión pública española.


· los índices de criminalidad están subiendo y hoy existe una inseguridad subjetiva enorme, que se refleja en las espectaculares subidas de hasta 10 puntos en todas las encuestas, a pesar de los esfuerzos del Gobierno por silenciar las cifras de infracciones, delitos y faltas;

· las mafias se están instalando en España sin que nadie reaccione, multiplicándose las redes organizadas y bandas de todas clases (legalizando incluso alguna como los Latin en Cataluña);

· se extiende una nueva delincuencia caracterizada por una violencia desconocida y tipos delictivos que, como los asaltos a vivienda habitada o el secuestro express, generan gran alarma social.

· el crimen organizado se está aprovechando intensamente de la libertad de circulación de bienes y personas. Tenemos también el crecimiento de la inmigración ilegal más alto de toda Europa. Nuestras fronteras se han convertido en un auténtico coladero. El Gobierno es cada día más incapaz de controlar con eficacia las fronteras, sean terrestres, marítimas o aéreas. Las mafias de tráfico de personas y de toda clase de tráficos ilícitos, se mueven a sus anchas. Y los grupos organizados más violentos y cuya delincuencia genera más alarma se están enseñoreando de nuestro territorio.

· el Gobierno se ha desentendido de la seguridad. El Ministerio del Interior ha hecho incluso dejación de sus responsabilidades y en particular de la seguridad preventiva de proximidad, pretendiendo trasladárselas a otras Administraciones, especialmente a los Ayuntamientos.

· ante la pésima evolución de la delincuencia, se ha pasado de la propaganda más demagógica a la impotencia más dramática. En la implacable oposición que hicieron, los socialistas prometieron de todo. Prometieron resultados rotundos a partir de cambios mágicos, desde su pintoresco mando único a mejoras retributivas desconocidas.

· pero la magia se ha quedado en puro ilusionismo. Se han limitado a incumplir sus promesas y a cancelar los buenos planes que estaban en marcha y funcionando, por el mero hecho de ser políticas diseñadas por el PP, sin articular planes alternativos. Han desmantelado la policía de proximidad. Han retirado la presencia policial en las calles, dejándole la responsabilidad a los Ayuntamientos sin darles ni un solo medio. Han paralizado el proceso de modernización de Policía y Guardia Civil, desmotivando a sus miembros hasta extremos inaceptables. Van de parche en parche, de bandazo en bandazo, moviendo policías y guardias de un sitio a otro según surgen incendios, grandes atascos, o crímenes de especial repercusión mediática. Sin ninguna respuesta global al desafío muy serio de la inseguridad y sin capacidad de anticiparse a la evolución más que preocupante de la criminalidad.

· Hoy el único argumento que usan es que con el PP fue peor, lo que es rotundamente falso. Mientras en los dos años anteriores la criminalidad se redujo hasta casi el 5%, fruto de las políticas del PP, en 2005 ha cambiado la dinámica de bajada y se ha sufrido un gran crecimiento (el Fiscal General del Estado reconoce un incremento de la delincuencia de un 3,75 %). Y en 2006 ya estamos viendo con máxima preocupación lo que está pasando (de acuerdo con las cifras oficiales de la Guardia Civil el incremento en el primer semestre se cifra en un 6,03%).

· y no es sólo una cuestión cuantitativa. Se acelera la tendencia a desplazar la delincuencia a los grandes núcleos urbanos a ciudades más pequeñas e incluso hacia el ámbito rural. Crece sin freno la delincuencia más violenta y peligrosa. Los robos en residencias en los que los ladrones aterrorizan a los habitantes y las retenciones y los secuestros express para que la víctima vacíe sus tarjetas en los cajeros o pague un rescate inmediato están generando enorme alarma y un incremento gravísimo de la sensación colectiva de inseguridad.

· culpan a los demás, cuando saben mejor que nadie que la insuficiencia de efectivos y medios procede de aquellos años de plomo en los que no convocaron ni una sola plaza de policías y guardias civiles, mientras algunos se llevaban a su casa el dinero de la seguridad pública. Tienen la desfachatez de alardear del número de policías que están incorporando al servicio como consecuencia de los planes de choque que les dejamos en marcha para disponer de 20.000 nuevos efectivos. Y con su inagotable capacidad para la propaganda, tapan la nada con anuncios cada vez más ridículos sobre nuevos mandos únicos y nuevos Centros de Inteligencia.

1 comentario:

Luís Zambrano dijo...

En mi barrio he visto aumentar considerablemente la delincuencia y los robos.

No entido mucho de política y todo eso pero lo que si veo es que dia a dia, ir por la calle y sobre todo a ciertas horas, se hace mucho más dificil.

Un saludo.