07 noviembre 2006

La bufonada del tripartito

Lleva razón Artur Mas cuando, sin hacer la autocrítica que debería, subraya que el perdedor de las elecciones catalanas, que es Montilla, se va a convertir en Presidente de la Generalidad. Mas dice la verdad, pero esas son las reglas del juego político en la región Catalana, en España y en el resto de países democráticos donde a falta de mayorías absolutas caben los gobiernos de coalición. Montilla perdió, pero al final ha resultado el vencedor. Y Mas ganó, pero se queda en el oposición. Y Carod perdió un poco, aguantó y ha salido finalmente triunfador.

A Marcello le encanta Carod, especialmente cuando se pone en plan moderado, de estadista, de sensato, cuando se viste de Entesa (Entendimiento) en vez de tripartito y cuando promete que va a ser bueno y no va a repetir escenas propias de ese otro genio catalán que se llamaba Charlie Rivel. Carod vuelve a ser un encanto como cuando Fainé lo trajo por primera vez a Madrid vestido de conseller en cap, y luego se paseó por todos y cada uno de los programas de televisión para demostrar a los españoles que no se comía a los niños crudos con monchetas, ni quería hacer butifarras con los dirigentes del PP. Pero Carod tiene un natural componente cómico que nunca podrá evitar, ni como el primer consejero de Maragall ni como el vicepresidente de Montilla que es, exactamente al contrario de Carod, un político más bien taciturno, un hombre de aparato del PSC y un cordobés pasado por Cornellá que de pronto se va a convertir en el presidente andaluz de la Generalidad.

Pues bien dicen que a Carod le van a entregar la política exterior de la Generalidad por su habilidad diplomática, de la que tiene una larga experiencia como demostró cuando hizo de embajador secreto y presidente en funciones de la Generalidad para entrevistarse con Ternera en Perpiñán. O como cuando se lanzó en Macao sobre la pista de patinaje del campeonato mundial de jockey, o cuando se puso la corona de espinas en Israel para intentar, en compañía de Maragall, solucionar el problema de Oriente Próximo. Y qué decir cuando apeló a la comunidad internacional con su llamamiento diplomático en pos del bloqueo de la Olimpiada de Madrid. O cuando solicitó el boicot al vino de Rioja y abrió el solito la crisis del cava, o cuando pide que se retiren de las tiendas para turistas de Cataluña los toritos, los flamencos o las muñecas vestidas de sevillanas.

Carod es un genio de la imagen y de la comunicación y ha conseguido atraer para ERC el voto de los chavales independentistas, mientras Puigcercos que es el guaperas de este partido intenta transmitir una imagen de moderación, una vez que se apaciguó a su paso por el Congreso de Madrid donde no lo hizo mal, y donde dejará de encargados a dos ruidosas prendas, si por fin entra en el gobierno de Montilla, como son Puig el visitante de la piscina de Mallorca y el fino estilista Tardá que es una fuerza de la naturaleza muy en línea con Carod.

Ahora bien, Montilla sabe que si no ata corto a Carod en las próximas elecciones municipales catalanas el PSC lo pagará y el también, porque en el PSOE ?González ya ha dicho que sobre el nuevo tripartito no quiere opinar? y en la Moncloa ya tienen en la punta de los labios el "te lo dije", a nada que el tripartito monte otra de las suyas. Por más que por ahora prometen que se van a dedicar a gobernar y que dejarán a parte el debate identitario, o de la nación y la independencia, para centrarse en la gestión política y social. Y en la gestión diaria aumentando el protagonismo de Saura que es el hombre bueno del Gobierno y la persona que los salvó consiguiendo recuperar para ICV y el tripartito tres de los siete diputados que habían perdido el PSC y ERC.

Así y con un protocolo de comportamientos públicos y de solución interna de todos los problemas y divergencias que se les presenten, echará a andar el gobierno de la Entesa y de la izquierda catalana ante el asombro de Zapatero, de Mas y la burguesía financiera de Cataluña que, una vez mas, tendrá que reverenciar a Carod de quien creían haberse librado y del que echaban pestes en sus viajes por los grandes despachos y cenáculos de Madrid. Lo que quiere decir que Carod es la estrella del nuevo gobierno, por más que le hayan quitado los galones de primer consejero a cambio del cargo de vicepresidente, lo que no quiere decir mucho porque sigue siendo el número dos. Y ante los medios de comunicación el número uno porque todos estarán pendientes de lo que haga o de lo que diga, bajo la atenta y aterrorizada mirada de Montilla su presunto domador. Nunca se sabe lo que puede ocurrir en Cataluña y menos con Carod que puede pasar de la política al circo con gran facilidad o de la política a vestirse de monje para ingresar en la abadía de Monserrat.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un buen artículo, no hay duda. El problema es que veces tengo la sensación de que opinar sobre estas cosas sólo nos hace enfurecer, aunque siempre es bueno estar ahí para decir cosas que mucha gente del partido socialista está empezando a reconocer. Una vez más mi enhorabuena.