16 octubre 2006

Cuidado con los conversos de izquierda

La derecha, como siempre tan confiada y pánfila, ha recibido con autentico embelesamiento a personas y formaciones, que desde la izquierda por fin se han dado cuenta de que el patriotismo tiene su importancia. La unidad nacional supone la base de una convivencia democrática, solidaria e igualitaria para todos los ciudadanos. A base de escarmentar en cabeza propia debido a las discriminaciones que han podido sufrir en Cataluña e incluso cosas peores en Vascongadas, por fin algunos izquierdistas han llegado a la conclusión de que es posible en España, al igual que en el resto del mundo, una izquierda que defienda con el mismo énfasis que la derecha la idea de nación.

Desde luego celebramos con gozo que esta cultura del patriotismo comience a calar dentro de la izquierda. Pero parece ser que estos conversos, con quien más cuentan para formar una izquierda nacional no son con sus correligionarios de filas. En vez de intentar atraer y convencer a quienes antaño eran sus compañeros y su público natural, han optado por lo fácil, al acomodarse en la calurosa acogida que desde medios y gentes de la derecha se les ha brindado y aprovechar esa seducción para pastorear a las mismas derechas.

Y no deberían olvidar que las lecciones de patriotismo se las han de dar a otros, no a los que llevamos toda la vida en trinchera correcta, luchando para que lo que hoy sucede no llegase a producirse, mientras ellos contribuían activamente a que la amenaza se materializase. Algo que no deberían olvidar esas bases de la derecha, tan proclives a ese mal tan español que consiste en dar más crédito y gloria a los de fuera que a los de casa. Porque estos nuevos conversos vienen a descubrir y a predicar hoy lo que los viejos patriotas ya descubrieron hace 25 años, aunque su predica cayese en el desierto, debido a que el dinero, el poder y los medios nunca les prestasen atención.

Los votos con los que han de crecer formaciones que nacen desde la izquierda como Ciutadans de Catalunya-Partit de la Ciutadania, han de ser los votos de las gentes de izquierda a la que por fin caiga la venda que llevan en los ojos. Eso sería lo auténticamente útil. No con votos de gentes de derecha que ya están archiconvencidos de la necesidad de defensa de la patria. Para las personas de la derecha que no están satisfechas con un PPC tibio y poco comprometido, o con la falta de cercanía de los populares a las cuestiones sociales, hay formaciones alternativas de derecha, sin necesidad de acudir a partidos izquierdistas. Ahí está la Plataforma Adelante Cataluña.

Recientemente joven pupilo de Arcadi Espada, Albert Rivera, candidato de Ciutadans acudió a entrevistarse con el director de El País. Aunque en algunos haya suscitado suspicacias, a nosotros nos parece muy correcto. Es allí, en su medio natural, donde se tiene que abrir paso esta incipiente izquierda nacional, y no a costa de la derecha, ya que aunque pueden contar con toda nuestra simpatía y comprensión, nuestro apoyo y esfuerzo ha de quedar en casa propia.

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