21 julio 2006

Zapatero. Cada vez que sale, habla o actua, la caga. Le falta un hervor.

Es evidente que Zapatero no domina el mundo de la imagen, al menos en lo que atañe a su imagen propia. Sabe sonreír, poner cara amable y, en suma, practicar lo que ahora se llama "el buenismo" en lo aparente, pero determinados gestos y actitudes traicionan el resultado. Lo acabamos de comprobar durante el Festival Internacional de las Juventudes Socialistas, donde se dejó poner al cuello el pañuelo tradicional palestino llamado "kufiya". Un pañuelo al cuello de apoyo palestino y condena de Israel demuestra temeridad política personal y escaso sentido diplomático. Tal vez, hasta cierto punto, es una soga al cuello desde la perspectiva de las conveniencias internacionales. De los suyos y de las que corresponden al país que representa como presidente del Gobierno, es decir, ESPAÑA.

Seguramente el gesto será agradecido por la clientela socialista, aunque tal vez menos, o nada, desde determinadas áreas del PSOE, las más avisadas por experiencia de lo que significa la diplomacia ejercida desde la jefatura del Ejecutivo. No serán pocos los ciudadanos españoles dispuestos, en plan imparcial, a condenar los antiguos y nuevos excesos de Israel a la hora de castigar los desafíos de Hamas y de los palestinos de Gaza, terriblemente castigados por la política hebrea, y por su Ejército, sin necesidad de que Tel-Aviv haya tenido que esgrimir siempre, en todos los motivos de gran entidad. La estrategia hebrea de devolver ciento por uno forma parte de una vieja realidad. Los débiles deben medir muy bien sus propuestas o, mejor, no protestar nunca.

Con su gesto de Alicante, ZP, que sigue enamorado de sí mismo y de sus brillantes ideas, entre ellas el apoyo a la utopía de la alianza de civilizaciones, se ha mantenido fiel a su conocida línea de político inmaduro. En diplomacia su color es verde intenso. Ya cuando estaba en la oposición demostró que se atreve con Goliat al permanecer sentado en su silla durante el desfile de la Fiesta Nacional justo en el momento en que pasaba ante la tribuna una representación norteamericana con la bandera de las barras y las estrellas. Todos los invitados habían mostrado cortesía protocolaria de levantarse cuando pasaban las distintas enseñas. Por entonces Zapatero no tenía ni idea de lo que el futuro le reservaba a su destino. Pero era notorio que el joven político prometía actitudes que posteriormente ha tenido oportunidad de ampliar.

En las recientes elecciones alemanas, que dieron la victoria a Angela Merkel sobre el socialista
Schroeder, Zapatero, ya en la Moncloa, se había manifestado frustrado celebrante de la victoria del ex canciller antes de que se resolvieran las combinaciones y acuerdos parlamentarios correspondientes a las situaciones de resultados inciertos o ajustados. No era prudente en aquel momento expresar preferencias personales desde la presidencia de otro Gobierno.
ZP mostraba así, de nuevo, su imprudencia y falta de madurez para estos trances.

Podía pensarse que la experiencia corregiría estas temeridades dentro de los usos diplomáticos, pero no ha sido así. Con anterioridad a la exhibición pro Palestina y antijudía de Alicante, Zapatero llamó por teléfono a Felipe Calderón para felicitarle tras las elecciones mexicanas, dándole por electo frente a López Obrador antes de que se pronunciara el Tribunal Federal Electoral, a la vista de las reclamaciones y recursos propios de estas circunstancias, su definitiva palabra. No será probablemente su último error. Parece que el actual líder socialista no termina de encajar bien esto de la diplomacia y del "sentido de Estado". Tampoco ayudan todo el "corrillo" de merluzos que le rodean.

2 comentarios:

Maya dijo...

Con esto de la habilidad que tiene el merluzo de ZP para gafar a todos aquellos políticos internacionales a los que apoya (Chirac, Schroeder, Kerry, etc), me viene a la cabeza un audio del Grupo Risa del año pasado, justo después de que Francia votara en contra de la Constitución europea...

Es mejor tomárselo a veces con humor, porque si no...

Ánimo, chicos, que sólo queda año y medio... (esperemos)

Jorge Eixeres dijo...

Tras las declaraciones de la portavoz del gobierno según las cuales Rajoy se sitúa fuera del Estado de Derecho y del sistema democrático, hay que decirle al ejecutivo-legislativo-judicial de Zapatero que, por lo menos, la mitad de los españoles estamos desde la pasada semana fuera de ese Estado y de ese sistema. Debemos ser fascistas o anarquistas, y todo por negarnos a comulgar con la falaz pretensión del diálogo con terroristas que inicia el gobierno sin el respaldo de una amplia mayoría parlamentaria.

La cobardía hizo que Zapatero se limitase a transmitir la claudicación de ese Estado de Derecho sin luz ni taquígrafos, en una lúgubre habitación que albergaba a unos cuantos periodistas. De las declaraciones de la vice-ministra se colige que muchos de nosotros seremos a partir de ahora ilegales, por querer ser libres.