16 junio 2006

El gobierno de ZP no tiene sensibilidad con las víctimas de ETA-Batasuna

Las víctimas del terrorismo de ETA han dicho claramente que no quieren ninguna negociación con sus torturadores, el pueblo español ha apoyado a las víctimas en la manifestación del 4 de junio. El mensaje ha sonado fuerte y claro para todo aquel que haya escuchado. Ciertamente los medios gubernamentales han hecho todo lo posible para que el mensaje no llegase a la opinión pública, pero ocultar a casi un millón de personas es tarea difícil hasta para los más avezados virtuosos de la manipulación y la mentira.

Lo lógico seria que el gobierno cambiase su política antiterrorista. Si quienes han sufrido el zarpazo de los violentos así lo pide, no deberían ser precisas mayores razones, pero si además un inmensa mayoría del pueblo español les ha manifestado su apoyo, el gobierno carece de cualquier argumento para negarse a rectificar.

Curiosamente aquellos que despreciaban la voluntad del Parlamento con ocasión de la campaña del No a la guerra, ahora se escudan en la institución para lanzar la idea de que la manifestación no representa el sentir del pueblo español. Desde luego ninguno de aquellos que se llenaban la boca de las palabras paz, democracia y libertad estaban el sábado, junto a sus compatriotas, aquellos que eran muy solidarios con el pueblo iraquí, aquellos intelectuales tan comprometidos con el dolor que ocurría a miles de kilómetros, han sido incapaces de mostrar solidaridad alguna con sus vecinos torturados por el terrorismo y de comprometerse con el sufrimiento que pasaba delante de sus narices.

No parece que el gobierno de ZP de muestras de sensibilidad para acoger las demandas de quienes están más legitimados para señalar el camino que ha de seguir la política antiterrorista. Su sectarismo parece que puede más que la justicia y la dignidad. Y las víctimas solo piden eso "la Justicia será la única que consiga mermar el sufrimiento y el dolor que han sembrado los terroristas", el presidente de la AVT insistió en que para conseguir la paz "debe haber justicia" y que eso es "lo único" que las víctimas exigen a sus gobernantes "presentes y futuros". No es mucho pedir para quines han perdido a sus seres queridos, han sido mutilados o viven traumatizados por la falta de libertad que han soportado durante lustros.

Pero para el gobierno de ZP parece que sí es mucho pedir, no entra dentro de sus planes atender a las víctimas de ETA porque estorban a su estrategia partidista.

Pero el 4 de junio debe marcar un antes y un después. Ninguna decisión sobre el terrorismo de ETA puede adoptarse ya en España sin contar con la opinión de la AVT. Ningún gobierno, ni siquiera el Parlamento, puede imponer sus dictados sobre la legitimidad que representan las víctimas del terrorismo. Incluso Su Majestad debería intervenir, la Casa Real debería tomar buen nota de los abucheos nada aislados que se escucharon en la manifestación cuando Alcaraz hizo referencia a un discurso navideño de Juan Carlos I sobre el terrorismo, sus palabras lejos de recibirse con aplausos fueron pitadas, y es que el pueblo empieza a echar de menos la función moderadora del monarca.

España no puede tolerar que nuevamente se vuelva a matar a quienes ya fueron asesinados por ETA, porque pactar con la banda, ceder a sus reivindicaciones políticas, supone volver a asesinar moralmente a sus víctimas.

En una verdadera democracia el clamor del pueblo debería ser suficiente para hacer recapacitar a un gobierno. Pero en todo caso el ejemplo de Ucrania nos demuestra que sin violencia se pueden cambiar las cosas, que el sueño de acabar con la injusticia se puede alcanzar pacíficamente, solo es preciso que el pueblo se atreva a plantar cara a quienes quieren gobernar a sus espaldas. El espíritu del 4 de junio debe seguir hasta conseguir justicia para las víctimas de ETA.

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