08 mayo 2006

¿Que pretende la baronesa Tyssen?

Esta pelmaza de la baronesa Tyssen no para de hacer el indio. Vuelve de donde vino, a ser una mala actriz con un pobre guión que nada tiene que ver con una de las que fueron sus últimas y apasionadas películas subida a un plátano del caribe. Aunque, por ahora, la señora Baronesa ha conseguido convertir el paseo del Prado en un campo de batalla entre líderes del PP entre los vítores populares y disparates de políticos entre los que ha destacado un neófito, Juan Soler ? matador de linces y defensor de árboles-, que se ha convertido en firme candidato de segundo nivel al gran premio de ?gilipoyas integral de la política?, que fundó José Bono y que recibió en su primera edición Tony Blair.

Por cierto ¿dónde está Bono? La vida política y marital está muy agitada. Se habla de una boda en la Moncloa, de un divorcio en la Mancha y de otra boda en Valencia. Como se ve el amor habita entre nuestros próceres del PSOE y del PP, mientras en el mundo del periodismo crece la ficción. Pedro J. se ha convertido en el cuenta cuentos del 11-M con el autómata de El Turco como su última aportación para tapar el notable fiasco de la Orquesta Mondragón (El Turco tenía un enano radiofónico escondido en un cajón); y el patrón de El País ha celebrado los 30 años de periódico y 20 de connivencia y regalos mutuos con el PSOE, con la entrega del cuento de Garbancito en el que su pequeño editor canta ante los ojos de los poderosos el pegadizo estribillo de: "pachín, pachán, pachón,/ a Polanquito no lo piséis./ Pachín, pachán pachón,/ mucho cuidado con lo que hacéis".

La baronesa quiere mandar en Madrid sin presentarse a unas elecciones en las que ya figura Ana Botella como la número dos de la lista de Gallardón que quería controlar Aguirre desde el madrileño PP. Lo que para unos es solo parte del desafío del alcalde a la presidenta, aunque para otros es la cabeza de playa de su desembarco en otra lista, la de Rajoy a las generales, también como número dos. Y todo por si se estrella el líder y Gallardón con su doble sillón de alcalde y diputado decide intentar el salto mortal (y tan mortal) del liderazgo en el PP. Aunque lo de Ana Botella tiene también una segunda lectura: la avanzadilla para el regreso de Aznar.
De un Aznar que está cada vez mas furioso con lo que pasa en España y lo que ocurre en el PP, que se siente responsable de ambos desatinos y que se cree con fuerzas para volver, como van diciendo sus pelotas en los pasillos de FAES.

De manera que ya tenemos una dama, Aguirre, y tres candidatos a la sucesión de Rajoy, que se disputan la piel del oso antes de cazarlo. Gallardón, Aznar y Rato. Sí, Rodrigo Rato también, porque el director del FMI, como avanzamos en estas líneas y nos lo copió el copión, ha puesto a trabajar a todo su equipo de confianza bajo la batuta de la señorita Arellano que es la encargada de coordinar la cuarta conspiración. El cuatro protocolo de la guerra interna del PP en torno a la cual se está fraguando una orquesta mediática similar en capacidad de ruido a la orquesta Mondragón, aunque por sus raíces valencianas mas bien podría parecer a la Banda del Empastre. La misma que animó la primera gran verbena de El País, en tiempos del inolvidable Felix Bayón ¿Te acuerdas Delkader? Esos años si que fueron los años de la independencia de El País, pero luego la fiesta y la libertad se acabó. "Pachín, pachán, pachón,/ mucho cuidado con lo que hacécis..".

La baronesa, como la ministra de Cultura, Carmen Calvo, fue cocinera antes que fraila, o aventurera antes que baronesa, y a lo mejor está poniendo las miguitas de pan ? pronto saldrá el cuento de Pulgarcito ? del camino que conduce a su plan secreto de la ruptura del pacto del museo con España en beneficio de su heredero, o algo así, porque aquí hay gato encerrado. Un gatazo blanquinegro y tontiastuto que caza ratones como le contaba Deng a González en Pekín. Un gato indiscreto como el que descubrió en las noches de Viena los negros y brillantes zapatos de Orson Wells, en el tercer hombre. El gato que se comerá, subido al plátano del Prado, la tartera de la baronesa Thyssen que amenaza, agarrada a una liana, con seguir los pasos de su amado Trazan.

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