17 mayo 2006

El desprecio sociata a 4 millones de firmas

El líder de la oposición, Mariano Rajoy, ha dejado puesta una pica singular en el Congreso de los Diputados sobre las cajas que albergan los cuatro millones de firmas que reclaman la opinión en referéndum de todos los españoles sobre el Estatuto catalán. El derecho a decidir del conjunto de los ciudadanos de la nación española sobre un texto que nos afecta a todos y que es, todavía y a todas luces, inconstitucional. El PP intentó, inútilmente, que progresara esta acción popular pero el Gobierno y sus aliados le han dicho que no. Es decir, que la soberanía popular española se puede fragmentar, que es precisamente lo que pretende ETA para alcanzar su proyecto independentista vasco.

La recogida de firmas por parte del PP provocó las iras de los sociatas y de su entorno de medios de comunicación, así como de los intoxicadores habituales del palacio de la Moncloa, que han calificado esta iniciativa democrática y legal de "extraparlamentaria" como prueba de su indignación, porque saben que lo que dice el PP de la usurpación de la soberanía nacional española por el nacionalismo catalán a medias con el PSOE es cierto, lo piensa la mayoría de los españoles y les crea a los socialistas problemas con el resto de su electorado. De ahí la indignación de los que ayer votaron contra la iniciativa democrática de Rajoy.

Rajoy ha seguido hacia delante, hizo lo que tenía que hacer y ha prometido que la gran defensa del consenso constitucional será el primer punto de su programa electoral en los próximos comicios generales del 2008. O puede que adelantados, porque en el seno del Partido Popular se tiene hoy la convicción de que el presidente Zapatero no tendrá más remedio que convocar elecciones anticipadas ante los desafíos políticos de ETA y ante la crisis que ha provocado el Estatuto catalán, tanto en la Comunidad catalana como en el seno del PSC-PSOE, donde nadie sabe ahora lo que va a pasar con un deteriorado pero a la vez desafiante Pasqual Maragall.

El hecho de que el PSOE niegue con tanta rotundidad la posibilidad de los comicios anticipados refuerza todavía más la presunción del PP según la cual ZP estaría estudiando la posibilidad de adelantar las elecciones generales al otoño, en coincidencia con las catalanas autonómicas, o en el mes de febrero del 2007 para buscar una nueva y más amplia mayoría con la que arropar desde el inicio del año las que serán elecciones municipales y autonómicas de junio del 2007.

Naturalmente, antes de que el Gobierno tome una decisión electoral tienen que pasar aún muchas cosas: debate del estado de la nación, referéndum catalán y petición al Congreso por parte de Zapatero del permiso preceptivo para el inicio de la negociación con ETA. De la misma manera que tenemos que ver cómo acaba la crisis del PSC-PSOE, qué es lo que ocurre con las OPAs sobre Endesa, qué pasa con la inmigración y con el indio Evo Morales, que cada día está más crecido con sus nacionalizaciones contra las empresas españolas.

El nuevo portavoz del PSOE en el Congreso, Diego López Garrido, ha calificado la iniciativa de recogida de firmas del PP de "antojo". Y ¿qué es en su opinión el Estatuto catalán de ZP, que ha roto el PSC, vulnerado la Constitución, derribado el Gobierno catalán y abierto heridas entre los catalanes y el resto de España? Pues, visto lo ocurrido, eso sí que es un antojo, pero disparatado y demencial. Y veremos el éxito que tiene en el referéndum de Cataluña, porque las encuestas no le auguran, a este antojo Zapateriano, un apoyo masivo del censo electoral catalán.

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