09 mayo 2006

¿De parte de quien está el gobierno de ZP?

El talante y la democracia de las que tanto habla y presume el presidente Zapatero han quedado en evidencia tras la condena al comisario y los policías que detuvieron de una manera ilegal a militantes del Partido Popular a los que se acusó sin indicios ni pruebas de haber agredido al entonces ministro de Defensa, José Bono, durante la manifestación de las víctimas del terrorismo celebrada en Madrid.

Hechos que entonces fueron consentidos o puede que inducidos desde el Gobierno y el PSOE con órdenes explícitas o jaleando un incidente que a la postre se ha vuelto contra el propio Gobierno y que además de las citadas condenas ha provocado la dimisión del delegado del Gobierno en la capital a título de responsabilidad política. Y posiblemente de cortafuegos para evitar que este incendio político alcanzara al ex ministro de Interior y hoy de Defensa, José Antonio Alonso, y en cierta manera al de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, por el calculado y partidista comportamiento de la Fiscalía en el proceso, siguiendo instrucciones del inefable Conde-Pumpido a favor de los policías y en contra de los ciudadanos y militantes del PP cuyos derechos fundamentales fueron conculcados de manera explícita e intencionada, como revela la sentencia hecha pública.

Que todo esto ocurra cuando la misma Fiscalía General del Estado y el Gobierno están actuando por acción u omisión a favor de los dirigentes de Batasuna y del entorno de ETA, en contra de la legalidad y del Estado de Derecho en pos del llamado proceso de paz del País Vasco, no deja de ser un agravio porque en los dos casos el poder ejecutivo y su larga mano sobre el poder judicial se alinearon con los delincuentes o los presuntos delincuentes con el argumento de que el fin (la paz) justifica los medios, y en el caso de los militantes del PP con la intención clara de ocultar delitos y una clara violación de la legalidad por parte de representantes del Estado, en contra de los legítimos derechos de ciudadanos del primer partido de la oposición.

Asuntos todos ellos que en una democracia europea habrían tenido, sin esperar a la que era imparable sentencia, graves consecuencias en el Gobierno y en el ámbito policial a las pocas horas de producirse la detención ilegal, producto de una venganza política.

Va ocurrir algo más? Seguramente no, salvo que los condenados decidan denunciar a quienes les dieron las órdenes o los indujeron a vulnerar la ley. Puede incluso que algo de todo esto también estuviera en el origen del traslado del ministro Alonso de Interior a Defensa, porque ya se esperaban lo que iba a pasar. Pero ahora el presidente Zapatero, que será interrogado por estos hechos en el Congreso de los Diputados, se refugiará en los recursos al Supremo y en la dimisión del delegado del Gobierno para decir que el asunto está zanjado.

Pero ello no le quitará a Zapatero su propia responsabilidad y la mancha en su haber en el campo de las libertades de las que tanto presume y que en el ámbito de la información brillan por su ausencia con una política de favores descarados a su entorno mediático: se ha visto en las nuevas concesiones analógicas de televisión, en la reforma legal para así evitar la dispersión de las emisoras de la SER decidida por el Tribunal Supremo, en las condecoraciones a periodistas próximos al PSOE, en la eliminación de publicidad a los medios de Internet, a los que se ha excluido de la Agenda oficial de la Comunicación, en el manejo de información privilegiada a favor de los amigos de siempre, en la aparición en España de nuevos organismos de censura audiovisual y la manipulación de varias de las campañas institucionales, como ocurre ahora con el referéndum catalán.

Si han saltado alegremente por encima de la Constitución en el Estatuto catalán, y no dudan en utilizar la Fiscalía a favor de Batasuna, o en despreciar la legislación europea y española en la OPA gubernamental de Gas Natural, ¿qué se podía esperar entonces ante un caso como el de la presunta agresión al ex ministro Bono? Pues, sencillamente, otro abuso más. Pero una vez más se han vuelto a encontrar con la ley como barrera, y esta vez ni más ni menos que por violentar la libertad.

2 comentarios:

El Cerrajero dijo...

Así son las cosas en la República Bananera de Rodríguez el Traidor.

Lo que no entiendo es por qué la gente no reacciona, será por la borreguina que les inocula continuamente el PRI$o?.

Martha Colmenares dijo...

Hola querido Vengador, vaya pregunta la tuya, ¿de parte de quién va a estar? Pues de los monos , y mira que ya Evo se le alzó. Un abrazo, por el MAZP, Martha Colmenares