24 abril 2006

'El hazmerreír' de España y medio mundo

Zapatero no pasará, ni con la ayuda de los más devotos biógrafos, a merecer la consideración de gran hombre de Estado. Zapatero es un mocito despierto en el que una inmensa ambición, bien sujeta en unos cimientos de rencor histórico, le empuja a reconstruir el pasado y, sin parar en barras, falsificarlo.

Tiene maña para ello y, con tal de no caerse en tan peligroso intento, se sujeta en dos balaustradas que le han venido al paso. Una, el mal llamado "alto el fuego" que -unilateralmente, no se olvide- proclamaron los terroristas vascos, y otra, la que se tornea con las nuevas formas estatutarias que, con gran insolvencia y sin sentido del Estado, tienden a destruir la Constitución que, mejor o peor, nos dimos en 1978.

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